{"id":12512,"date":"2026-02-04T03:01:07","date_gmt":"2026-02-04T03:01:07","guid":{"rendered":"https:\/\/elpregonerodechile.com\/?p=12512"},"modified":"2026-02-04T03:01:07","modified_gmt":"2026-02-04T03:01:07","slug":"chile-un-capitulo-del-neofascismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elpregonerodechile.com\/?p=12512","title":{"rendered":"Chile: un cap\u00edtulo del neofascismo"},"content":{"rendered":"<p> \n<\/p>\n<div>\n<p data-parapraph=\"0\">Por <strong>Aldo Bombardiere Castro<\/strong><\/p>\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"610\" height=\"744\" alt=\"\" class=\"wp-image-1055620\" src=\"aspect-ratio:0.8199337712393464;width:182px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/www.elciudadano.com\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/Aldo-Bombardiere-Castro.jpg 610w, https:\/\/www.elciudadano.com\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/Aldo-Bombardiere-Castro-394x480.jpg 394w, https:\/\/www.elciudadano.com\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/Aldo-Bombardiere-Castro-197x240.jpg 197w\" sizes=\"auto, (max-width: 610px) 100vw, 610px\"\/><\/figure>\n<\/div>\n<p data-parapraph=\"1\"><strong>Chile<\/strong>, con sus peculiaridades, constituye un cap\u00edtulo m\u00e1s del despliegue planetario del neofascismo. Un despliegue pol\u00edtico-autoritario cuyo movimiento, quiz\u00e1s como ninguno otro a lo largo de la historia moderna, se encuentra marcado por la intensificaci\u00f3n y maximalismo de una doble cualidad: la velocidad y la extensi\u00f3n.<\/p>\n<p data-parapraph=\"2\">Es decir, hablamos de dos facetas de un \u00fanico modo de darse de esta oleada neofascista. Por un lado, nos referimos al v\u00e9rtigo propio de un tiempo hist\u00f3rico apocal\u00edptico, el cual, cada vez m\u00e1s visible y despiadadamente, aniquila formas-de-vida, amputa espacios de experiencia y lic\u00faa las dimensiones \u00e9tico-pol\u00edticas de un habitar com\u00fan, haciendo de la velocidad cibern\u00e9tica, de los est\u00edmulos visuales y de los efectismos y estridencias paranoides, la materia prima perfecta para la generaci\u00f3n de una existencia definida por el capitalismo cognitivo y por un tipo de \u201csubjetividad de la aceleraci\u00f3n\u201d (y tambi\u00e9n una aceleraci\u00f3n de la subjetividad), donde el modelo actitudinal del ser humano se reduce a una sumatoria de fen\u00f3menos de \u201catenci\u00f3n sin consciencia\u201d. Por otro lado, hablamos de la extensi\u00f3n omniabarcante e hiperb\u00f3lica\u00a0del extractivismo capitalista, cuyo aumentado e intr\u00ednseco efecto de devastaci\u00f3n de la naturaleza ha llegado, incluso, a generar un tipo de periodizaci\u00f3n geol\u00f3gica y estratogr\u00e1fica, el <em>antropoceno<\/em>, caracterizado por la catastr\u00f3fica alteraci\u00f3n con que, desde los albores de la Revoluci\u00f3n Industrial, el ser humano y su modo de producci\u00f3n capitalista ha ultrajado los ciclos autoregulatorios y autopoi\u00e9ticos de la organicidad ecol\u00f3gica, mermando, en \u00faltima instancia, las expectativas de sobrevida de s\u00ed mismo en cuanto especie.<\/p>\n<p data-parapraph=\"3\">Y s\u00ed. Tal vez como en contad\u00edsimas ocasiones de la historia moderna se habr\u00e1 visto, Chile (al igual que casi todos los Estados del mundo) ha ingresado raudamente a este escenario global. Mejor dicho y para ser m\u00e1s honestos: Chile, como todos los Estados perif\u00e9ricos, ha sido absorbido por el torrente. Tal vez nunca se fue del todo, es cierto; pero el imperio neofascista, con plena certeza, ya est\u00e1 aqu\u00ed.<\/p>\n<h3 class=\"wp-block-heading\" id=\"h-estado-neoliberalismo-y-neofascismos\"><span id=\"estado-neoliberalismo-y-neofascismos\"><strong>Estado, neoliberalismo y neofascismos<\/strong><\/span><\/h3>\n<p data-parapraph=\"4\">El imperialismo de hoy no es fascismo, sino neofascismo. As\u00ed como existe un n\u00facleo de notas constitutivas que comparten ambos movimientos, esto es, constantes autoritarias, olig\u00e1rquicas, militaristas, xen\u00f3fobas, supremacistas y epist\u00e9micas, tambi\u00e9n existen notables diferencias que diferencias entre el uno y el otro<a href=\"#_ftn1\" id=\"_ftnref1\"><sup>[1]<\/sup><\/a>. En esta ocasi\u00f3n s\u00f3lo nos centraremos en una: la relaci\u00f3n entre econom\u00eda y Estado.<\/p>\n<p data-parapraph=\"5\">En efecto, el neofascismo no pone en cuestionamiento, como al menos ret\u00f3ricamente s\u00ed lo hac\u00edan los fascismos hist\u00f3ricos, el predominio del gran capital, hoy en d\u00eda primordialmente financiero. Es as\u00ed que los neofascismos detenten una relaci\u00f3n de continuidad y profundizaci\u00f3n con el neoliberalismo. En \u00e9ste, como se sabe, la incumbencia del Estado consiste en una pasividad constante: reducir el rol regulatorio de la econom\u00eda, promover la inversi\u00f3n extranjera, desincentivar la industrializaci\u00f3n a escala nacional, recortar el gasto p\u00fablico, privatizar derechos sociales, subvencionar cada vez de manera m\u00e1s directa los proyectos de las grandes corporaciones tecnol\u00f3gicas, mercantilizar los \u00e1mbitos sociales, culturales y universitarios.<\/p>\n<figure class=\"wp-block-pullquote\" id=\"h-el-neofascismo-no-pone-en-cuestionamiento-como-al-menos-retoricamente-si-lo-hacian-los-fascismos-historicos-el-predominio-del-gran-capital-hoy-en-dia-primordialmente-financiero-es-asi-que-los-neofascismos-detenten-una-relacion-de-continuidad-y-profundizacion-con-el-neoliberalismo\">\n<blockquote>\n<p><em><strong>\u2026el neofascismo no pone en cuestionamiento, como al menos ret\u00f3ricamente s\u00ed lo hac\u00edan los fascismos hist\u00f3ricos, el predominio del gran capital, hoy en d\u00eda primordialmente financiero. Es as\u00ed que los neofascismos detenten una relaci\u00f3n de continuidad y profundizaci\u00f3n con el neoliberalismo.<\/strong><\/em><\/p>\n<\/blockquote>\n<\/figure>\n<p data-parapraph=\"6\">Ahora bien, lo anterior no significa que el Estado se haya esfumado; tan s\u00f3lo, contrato tras contrato, inversi\u00f3n privada tras exenci\u00f3n impositiva, se hace a un lado en materia econ\u00f3mica, agudizando un neoliberalismo radical, cuya intensificaci\u00f3n, al tiempo que marca su propio colapso, representa la antesala del acelerado y extensivo despliegue del neofascismo. Los aparatos ideol\u00f3gicos del Estado, as\u00ed como las pol\u00edticas econ\u00f3micas, energ\u00e9ticas y militar-securitarias se articulan alrededor de un n\u00facleo cada vez m\u00e1s consolidado y, a la vez, desprovisto de legitimidad discursiva: las oligarqu\u00edas nacionales.<\/p>\n<p data-parapraph=\"7\">En ese sentido, los casos de <strong>Rusia <\/strong>y <strong>China <\/strong>tampoco se excluyen de esta din\u00e1mica. El primero, pese a su estatuto de Federaci\u00f3n, encuentra en la figura personalista de <strong>Putin <\/strong>y de la exacerbaci\u00f3n de un nacionalismo cultural asentado sobre la identidad eslava, un centro de administraci\u00f3n del capital cuyos beneficios directos son recibidos por los grandes oligarcas aliados con el Estado, principalmente pertenecientes a los sectores de las energ\u00edas f\u00f3siles y del desarrollo industrial de infraestructura militar y recursos agr\u00edcolas. En paralelo, el modelo chino bien podr\u00eda clasificarse como un capitalismo de Estado. Siempre sujeto a la planificaci\u00f3n a largo plazo (los famosos quinquenios acordados por el <strong>Comit\u00e9 Central <\/strong>del <strong>Partido Comunista<\/strong>), el capitalismo, sin embargo, contin\u00faa generando desigualdades econ\u00f3micas en funci\u00f3n de la competitividad interna, con acentuadas oscilaciones en sectores de inteligencia artificial, tecnolog\u00eda de punta, inmobiliarios e industriales, as\u00ed como un desarrollo desigual entre las ciudades del interior y los grandes puertos del <strong>Pac\u00edfico<\/strong>, a\u00fan inmunes a las pol\u00edticas redistributivas del Estado. En el contexto chino, el capitalismo puede ser pensado a la manera de un motor capaz de introducir la \u201cfuerza energ\u00e9tica\u201d que la m\u00e1quina estatal requiere para su funcionamiento, enfocado en la concreci\u00f3n de su dise\u00f1o de planificaci\u00f3n econ\u00f3mica centralizada. Su problema reside en que, pese al predominio de esa m\u00e1quina estatal a escala del comercio mundial, el uso motriz del capitalismo conlleva el permanente riesgo de rebasar y hacer colapsar a la misma m\u00e1quina que cuenta por prop\u00f3sito abastecer. En suma, el capitalismo, al devenir imperialidad global, adquiere un componente estatal s\u00f3lo en virtud de las mediaciones que los Estados puedan ejercer con miras a profundizar, acelerar y expandir el mismo imperio de las corporaciones y oligopolios nacionales.<\/p>\n<p data-parapraph=\"8\">De ah\u00ed que las medidas arancelarias llevadas a cabo por <strong>Trump<\/strong>, m\u00e1s que provenir de un poder\u00edo estatal sobre la econom\u00eda global, corresponde a un arma geopol\u00edtica en cuya operatoria se deja traslucir una desesperaci\u00f3n: ante la ca\u00edda del d\u00f3lar, el r\u00e1pido ascenso de los <strong>BRICS+<\/strong> y del reparto mundial de zonas de influencia y control comercial-militar entre China y Rusia, cada vez m\u00e1s n\u00edtidamente delimitadas, <strong>EEUU <\/strong>ha de reposicionar el dominio ya no del <em>Estado sin m\u00e1s<\/em>, sino del <em>aparataje estatal<\/em> al servicio de las corporaciones neoliberales, principalmente tecnol\u00f3gicas, de energ\u00edas f\u00f3siles y vinculadas al complejo militar-industrial. En efecto, es a ra\u00edz de este \u00faltimo punto donde el Estado encuentra la efectiva positividad de su acci\u00f3n: la funcionalidad policial-militar, en cuanto mediaci\u00f3n jur\u00eddico-represiva del gran capital. As\u00ed, la corrupci\u00f3n de aparataje jur\u00eddico, el clientelismo lobbista del poder legislativo y las abusivas prerrogativas de un ejecutivo tentado a gobernar a trav\u00e9s de decretos, son, junto a las fuerzas militares y policiales, elementos de un \u00fanico dispositivo: el movimiento m\u00e1s contundente de los Estados para, justamente, mantener intactas las condiciones de posibilidad materiales de la revalorizaci\u00f3n del capital financiero, as\u00ed como de los aparatos ideol\u00f3gicos entrelazados con aquellas.<\/p>\n<p data-parapraph=\"9\">El ascenso exacerbado del gasto militar a escala mundial, la paranoia securitaria inundando noticieros y multiplic\u00e1ndose en conversaciones cotidianas, el racismo institucionalizado en la educaci\u00f3n y burocracia nacional, la islamofobia tambi\u00e9n institucionalizada en los organismos del derecho internacional, as\u00ed como las criminales medidas de control demogr\u00e1fico que los pa\u00edses primermundistas ejercen contra migrantes que escapan de las miserias sociales, econ\u00f3micas y ambientales generadas a causa de procesos de colonizaci\u00f3n llevados a cabo por aquellos mismos pa\u00edses primermundistas, son elementos que, sumados al intervencionismo b\u00e9lico directo y la proliferaci\u00f3n de pr\u00e1cticas genocidas, conforman una \u00fanica imagen del Estado-Naci\u00f3n moderno: su devenir absolutamente policial; esto es, el ejercicio, cada vez m\u00e1s abusivo, directo e ileg\u00edtimo, de su supuesta esencia liberal y weberiana: contar con el (i)leg\u00edtimo monopolio del uso de la violencia. Hoy revel\u00e1ndose, ya sin pudor alguno, al servicio del gran capital. Porque, <em>ad portas<\/em> de la cat\u00e1strofe del capital y del planeta, las democracias liberales, y en gran medida a causa de la permisiva confusi\u00f3n de los progresismos y de la end\u00e9mica derrota moral (entreguismo y conversi\u00f3n ideol\u00f3gica) de las socialdemocracias, han dejado pasar al neofascismo sin requerir abdicar de la procedimentalidad democr\u00e1tica. As\u00ed, es la misma democracia liberal la que ha terminado de acoger en sus instituciones estatales, en el seno de la sociedad civil que los Estados deb\u00edan normar, en la opinolog\u00eda de una opini\u00f3n p\u00fablica dominada por medios hegem\u00f3nicos privados, el aniquilador odio neofascista. Y el Estado, con su poder de violencia f\u00e1ctica y simb\u00f3lica, desnuda y exacerba su rol polic\u00edaco y militar: los neofascismos, hacia afuera, expresan el militarismo a ultranza; los neofascismos, hacia dentro, expresan el militarismo en democracia. Polic\u00eda militarizada contra las protestas populares; militarismo intervencionista para favorecer el dominio de fuentes de energ\u00eda f\u00f3siles, minerales raros y centros de materias primas. Hoy, lejos de cualquier buenismo redistributivo, el Estado declara su coincidencia con el gran capital y, al mismo tiempo, pone cada vez m\u00e1s directamente al servicio de \u00e9ste a los aparatos ideol\u00f3gicos que lo estructuran; empezando por el leg\u00edtimo monopolio de la violencia. Un neofascismo gubernamental.<\/p>\n<p data-parapraph=\"10\">Sin embargo, el neofascismo nada tiene que ver con una simple deriva entre otras muchas que podr\u00eda adquirir el neoliberalismo. M\u00e1s bien, as\u00ed como el neoliberalismo corresponde a una hiperbolizaci\u00f3n salvaje de un capitalismo ya salvaje, el neofascismo corresponder\u00eda a la salvajizaci\u00f3n de la misma din\u00e1mica salvaje. As\u00ed, no resulta casual que ello ocurra en plena crisis ecol\u00f3gica y genocida. El colapso actual revela un destino cumplido: el fascismo es la consumaci\u00f3n del capitalismo, el cual, como quien busca una salida hacia adelante, ha de acelerarse y expandirse en medio de su agon\u00eda, ha de destruir y asesinar a la par de su propia implosi\u00f3n. Es decir -y en cuanto a la relaci\u00f3n Estado\/capital que aqu\u00ed nos ata\u00f1e-, la intensificaci\u00f3n de las acciones autoritarias, el incremento del militarismo y, en suma, el rumbo policiaco que han tomado las democracias liberales, no deben ser le\u00eddos como simples instrumentos externos al capital que buscar\u00edan maximizar y hacer m\u00e1s eficiente su dominio estructural. Al contrario, la acumulaci\u00f3n y concentraci\u00f3n de riquezas, la sostenida explotaci\u00f3n y precarizaci\u00f3n de las fuerzas de trabajo, as\u00ed como de la devastaci\u00f3n extractivista de la naturaleza en aras de la hiperproductividad, lejos de encontrar apoyos externos y funcionales para lograr la subsunci\u00f3n real de la totalidad de la vida y de las relaciones humanas a las formas de valor y mercantilizaci\u00f3n del capital, encuentran en el neofascismo su m\u00e1ximo cumplimiento: <em>el destino intr\u00ednseco del capitalismo, su verdad, es necesariamente el neofascismo.<\/em> Porque ante la tendencia al declive del incremento de las tasas de ganancia, frente a los cada vez m\u00e1s frecuentes ciclos de crisis econ\u00f3micas globales y a las consecuentes medidas de explotaci\u00f3n y recortes de gasto p\u00fablico y derechos sociales que los grandes conglomerados requieren para sostener la espiral salvaje del capitalismo neoliberal, la \u00fanica manera de mantener y administrar socialmente la generaci\u00f3n de miseria, el desgano, la precariedad vital y afectiva, el p\u00e1nico generalizado y las condiciones materiales de exponencial aniquilaci\u00f3n de la naturaleza, ha de estar cifrada por la gubernamentalidad neofascista, esto es, por la militarizaci\u00f3n de los aparatos ideol\u00f3gicos del Estado.<\/p>\n<figure class=\"wp-block-pullquote\" id=\"h-el-colapso-actual-revela-un-destino-cumplido-el-fascismo-es-la-consumacion-del-capitalismo-el-cual-como-quien-busca-una-salida-hacia-adelante-ha-de-acelerarse-y-expandirse-en-medio-de-su-agonia-ha-de-destruir-y-asesinar-a-la-par-de-su-propia-implosion\">\n<blockquote>\n<p><em><strong>El colapso actual revela un destino cumplido: el fascismo es la consumaci\u00f3n del capitalismo, el cual, como quien busca una salida hacia adelante, ha de acelerarse y expandirse en medio de su agon\u00eda, ha de destruir y asesinar a la par de su propia implosi\u00f3n.<\/strong><\/em><\/p>\n<\/blockquote>\n<\/figure>\n<p data-parapraph=\"11\">En sentido simb\u00f3lico, los neofascismos desatan y prometen conjurar el diluvio de amenazas que, embargadas por el p\u00e1nico, tanto la figura liberal y moderna de la ciudadan\u00eda como la figura econ\u00f3mica de la oligarqu\u00eda corporativista han de padecer ante la inminencia de su apocalipsis. Tras 500 a\u00f1os de capitalismo como modelo de producci\u00f3n, los pocos siglos que sobreviva tambi\u00e9n pondr\u00e1n bajo amenaza de muerte a la especie humana. Tales amenazas han llegado a Chile para quedarse; porque el estado de p\u00e1nico viene por todo y por todos. Pero, parad\u00f3jicamente, a trav\u00e9s de tal estado de p\u00e1nico estamos siendo conminados a imaginar un horizonte donde el final del capitalismo no implique el fin del mundo.<\/p>\n<h3 class=\"wp-block-heading\" id=\"h-chile\"><span id=\"chile\"><strong>Chile<\/strong><\/span><\/h3>\n<p data-parapraph=\"12\">Visto a la luz de lo anterior, en las \u00faltimas elecciones presidenciales acaecidas en Chile no ocurri\u00f3 nada inesperado. El aplastante triunfo de <strong>Kast <\/strong>frente a la candidata <strong>Jara<\/strong>, con m\u00e1s de 16 puntos de diferencia, vino a confirmar la t\u00f3nica.<\/p>\n<p data-parapraph=\"13\">El logro presidencial de la ultraderecha chilena parece concluir un proceso de restauraci\u00f3n olig\u00e1rquica llevada a cabo por el poder empresarial-militar durante los \u00faltimos a\u00f1os. Proceso, al igual que el de avance neofascista a escala global, marcado por la aceleraci\u00f3n y la extensi\u00f3n: la ultraderecha, en un lustro, consigue hegemonizar extensivamente no s\u00f3lo los cargos de representaci\u00f3n pol\u00edtica, sino la agenda p\u00fablico-medi\u00e1tica y, sobre todo, el tono afectivo imperante en diversos sectores de la sociedad, haciendo de la seguridad su bandera de lucha.<\/p>\n<p data-parapraph=\"14\">Concretamente, por medio de este triunfo la oligarqu\u00eda ha pretendido zanjar la potencia destituyente con que la revuelta popular de 2019 impugn\u00f3 el orden dominante. En efecto, la revuelta permiti\u00f3 manifestar la rabia ante las condiciones y consecuencias a la base del neoliberalismo del Chile transicional: las groseras desigualdades econ\u00f3micas y laborales, la marcada segregaci\u00f3n social, racial y de g\u00e9nero, los solapados abusos y clasismos cotidianos, la depredaci\u00f3n extractivista y su devastaci\u00f3n ecol\u00f3gica, la mercantilizaci\u00f3n de los derechos sociales, la indiferencia de la institucionalidad pol\u00edtico-representativa de \u00edndole gestional, entre otras injusticias estructurales inherentes al tipo de democracia que, desde la imposici\u00f3n del <em>shock <\/em>neoliberal de los <em><strong>Chicago<\/strong> Boys<\/em>, han caracterizado la historia reciente del pa\u00eds. Fue en este contexto de movilizaci\u00f3n popular donde, pese a la desmovilizaci\u00f3n callejera producto de la pandemia con sus consecuencias biosecuritarias y a la \u201csalida\u201d institucional pactada por las fuerzas pol\u00edtico-partidistas, la potencia de la revuelta logr\u00f3 conquistar la <strong>Convenci\u00f3n Constitucional<\/strong>, llegando a anular la capacidad de veto de la derecha. Es decir, la Convenci\u00f3n Constitucional fue una verdadera Asamblea Constituyente, la cual pon\u00eda bajo riesgo radical (no visto desde el per\u00edodo de la <strong>Unidad Popular<\/strong>) los privilegios de la oligarqu\u00eda empresarial-militar.<\/p>\n<p data-parapraph=\"15\">Ante tal escenario, el espectro de la derecha fue capaz de unirse y coordinar los poderes f\u00e1cticos que concentra de manera unilateral. Aprovechando el impulso biosecuritario que acompa\u00f1\u00f3 a la pandemia, ejerci\u00f3 una campa\u00f1a de radical criminalizaci\u00f3n de la revuelta, un sostenido desprestigio de la vida privada de los convencionalistas, una expansi\u00f3n de terror ante una presunta refundaci\u00f3n del pa\u00eds que buscaba partir de cero (la famosa \u201choja en blanco\u201d), un prejuicio de la juventud irresponsable, econ\u00f3micamente inexperta e irrespetuosa de la historia, las tradiciones y los valores patrios. En fin, todo esto la derecha lo realiz\u00f3, de manera prioritaria, gracias a la abismal concentraci\u00f3n de medios de comunicaci\u00f3n hegem\u00f3nicos que hasta hoy ostenta, as\u00ed como a las campa\u00f1as de desinformaci\u00f3n desplegadas por redes sociales. En una palabra, la derecha, cuan bloque aliado desde los sectores m\u00e1s fan\u00e1ticos y reaccionarios hasta los moderados, liberales e incluso socialdem\u00f3cratas (como <strong>Amarillos por Chile<\/strong>), impusieron una t\u00e1ctica tan cl\u00e1sica como desesperada: la del terror ante las transformaciones estructurales. Ya estando dadas las c<em>ondiciones recientes<\/em> de \u00edndole reaccionarias, biosecuritarias y de defensa de la vida generadas por la pandemia, as\u00ed como sus complementos antag\u00f3nicos evidenciados en la campa\u00f1a de criminalizaci\u00f3n de la revuelta, todo esto sumado a las <em>condiciones hist\u00f3ricas<\/em> representadas por d\u00e9cadas de destrucci\u00f3n de la educaci\u00f3n p\u00fablica a cambio de individualismo consumista y cultura de la basura, la derecha s\u00f3lo tuvo que identificar el objetivo y dirigir sus esfuerzos en funci\u00f3n de \u00e9l: la guerra psicol\u00f3gica y de desinformaci\u00f3n. En ese momento, la derecha encontr\u00f3 una t\u00e1ctica. T\u00e1ctica que la Convenci\u00f3n Constitucional, abandonada por el gobierno de <strong>Boric <\/strong>(quien jam\u00e1s hizo nada no s\u00f3lo con miras a sentar las bases de una incipiente Ley de medios, sino por brindar espacios de difusi\u00f3n masiva al trabajo de la Propuesta de Nueva Constituci\u00f3n), no fue capaz de vencer.<\/p>\n<figure class=\"wp-block-pullquote\" id=\"h-donde-ayer-para-el-plebiscito-de-salida-el-amplio-bloque-de-derecha-conto-con-la-virtud-de-ejercer-y-capitalizar-un-recurso-tactico-la-campana-de-terror-hoy-gran-parte-de-esa-derecha-fascistizada-hasta-el-neofascismo-ha-contado-con-una-virtud-incluso-mayor-ha-logrado-explotar-dicho-recurso-tactico-a-grado-tal-que-forjo-el-exito-de-una-estrategia\">\n<blockquote>\n<p><em><strong>\u2026 donde ayer, para el plebiscito de salida, el amplio bloque de derecha cont\u00f3 con la virtud de ejercer y capitalizar un recurso t\u00e1ctico, la campa\u00f1a de terror, hoy gran parte de esa derecha, fascistizada hasta el neofascismo, ha contado con una virtud incluso mayor: ha logrado explotar dicho recurso t\u00e1ctico a grado tal que forj\u00f3 el \u00e9xito de una estrategia.<\/strong><\/em><\/p>\n<\/blockquote>\n<\/figure>\n<p data-parapraph=\"16\">No obstante -y he aqu\u00ed un asunto importante que nos trae a la actualidad-, esa triunfante t\u00e1ctica del miedo desplegada por el conjunto del bloque derechista fue provocando, a nivel cotidiano y pol\u00edtico, una incipiente atm\u00f3sfera de turbiedad, de desconfianza, de amenazante violencia. Esta atm\u00f3sfera ha cuajado en un estado de p\u00e1nico. En otras palabras, donde ayer, para el plebiscito de salida, el amplio bloque de derecha cont\u00f3 con la virtud de ejercer y capitalizar un recurso t\u00e1ctico, la campa\u00f1a de terror, hoy gran parte de esa derecha, fascistizada hasta el neofascismo, ha contado con una virtud incluso mayor: ha logrado explotar dicho recurso t\u00e1ctico a grado tal que forj\u00f3 el \u00e9xito de una estrategia. En cinco a\u00f1os pas\u00f3 desde la <em>t\u00e1ctica <\/em>de la campa\u00f1a de terror a una <em>estrategia <\/em>basada en el p\u00e1nico y, adem\u00e1s, alineada con los neofascismos a escala mundial. Un salto cualitativo, sin duda; un salto acelerado y extensivo.<\/p>\n<h3 class=\"wp-block-heading\" id=\"h-panico\"><span id=\"panico\"><strong>P\u00e1nico<\/strong><\/span><\/h3>\n<p data-parapraph=\"17\">El actual estado de p\u00e1nico permite asentar sobre \u00e9l una cadena de representaci\u00f3n simb\u00f3lica de \u00edndole m\u00f3vil, cuya flexibilidad las torna susceptibles de cristalizarse en un tridente de figuras siempre marginales: 1) los inmigrantes, asociados a la delincuencia y el narcotr\u00e1fico; 2) los manifestantes, asociados al terrorismo y al resentimiento por empobrecimiento; y 3) las feministas y los cuerpos racializados, asociados a la impureza. Evidentemente, se trata de un \u00fanico personaje de tres caras, a veces simult\u00e1neas y otras veces superpuestas, cuya funci\u00f3n consiste en causar y recibir el odio, presuntamente justificado y leg\u00edtimo, del cual ellos se han hecho merecedores a ra\u00edz de la supuesta crisis securitaria que han desatado. Entre las propiedades de delictualidad y aprovechamiento del migrante, de pereza improductiva y resentimiento del manifestante, de impureza y salvajismo de las feministas y los cuerpos racializados, converge la unidad de un \u00fanico rostro: el rostro de la repugnancia; el rostro al cual, por causar repulsi\u00f3n en toda mirada, resulta no s\u00f3lo una exigencia, sino una reacci\u00f3n instintiva de sobrevivencia, dejar fuera de la sociedad a como d\u00e9 lugar. La natural tarea de repeler la amenaza que genera la repulsa; odiar a quien viene a destruirme a m\u00ed y a (esa prolongaci\u00f3n de m\u00ed que es) mi familia. Dejar fuera, excluir, dejar lo m\u00e1s lejos posible, expulsar de nuestras fronteras, marginar de cualquier centro y, en caso de ser necesario, aniquilar para borrar del rango visual del ojo. Tras cinco a\u00f1os, la inoculaci\u00f3n del terror, aquella t\u00e1ctica medi\u00e1tica y puntual desarrollada por la derecha para el plebiscito de salida, ha logrado expandirse aceleradamente, consolid\u00e1ndose a nivel estrat\u00e9gico: <em>hoy la ultraderecha chilena, en cuanto cap\u00edtulo del neofascismo mundial, ha impuesto, m\u00e1s que las reglas del juego, el tablero sobre el cual vivimos o sobrevivimos: un generalizado estado de p\u00e1nico.<\/em><\/p>\n<p data-parapraph=\"18\">El p\u00e1nico es una m\u00e1quina no s\u00f3lo generadora de infinitas amenazas: es la vida carcomida por la multiplicaci\u00f3n de amenazas, de punta a rabo. Esto es, el p\u00e1nico constituye aquel aire turbio, denso, pesante contra la turbiedad de nuestras arterias, donde cada amenaza hace de su propio cumplimiento no el fin de s\u00ed misma, no su mera ejecuci\u00f3n concreta y finita. Las amenazas, sucedidas una tras otra, m\u00f3viles, polimorfas, convertibles, son capaces de cobrar rostro: los rostros del migrante en tanto delincuente, del manifestante en cuanto terrorista, de las feministas, racializados y empobrecidos en tanto impuros y merecedores de sus desgracias. Es el estado de p\u00e1nico el que hace proliferar la sensaci\u00f3n de amenaza, para adherir cada una de ellas, cu\u00e1n etiquetas movedizas, a un pu\u00f1ado de rostros predefinidos. Venecos, terroristas, feministas, putas, maricones, indios de mierda\u2026 amenazas contra la libertad de los buenos chilenos, contra el crecimiento econ\u00f3mico, el progreso y el desarrollo primermundista. La incansable producci\u00f3n y reproducci\u00f3n de amenazas llevada a cabo por tal m\u00e1quina de p\u00e1nico que la derecha instal\u00f3 le permite a esa misma derecha enarbolar la promesa de solucionar tales amenazas que ella hace circular y amplifica.\u00a0En fin, en ese esquema surte efecto el discurso securitario. Justamente gracias a la paciente estrategia del p\u00e1nico, concebida inicialmente a partir del recurso t\u00e1ctico del terror plebiscitario, la ultraderecha chilena (la derecha fascistizada) puede engarzarse con los neofascismos globales, convergiendo en una misma imperialidad: la del capitalismo en su fase final, ag\u00f3nica y esencialmente mortal y asesina.<\/p>\n<h3 class=\"wp-block-heading\" id=\"h-izquierdas\"><span id=\"izquierdas\"><strong>Izquierdas<\/strong><\/span><\/h3>\n<p data-parapraph=\"19\">En estos tiempos donde, tras cinco siglos de modo de producci\u00f3n capitalista, el conjunto de una \u00e9poca ha comenzado a adentrarse en el infierno de su propio apocalipsis, el neofascismo expone la verdad del capital: su finalidad, la infinita generaci\u00f3n de riquezas, coincide con nuestro fin. Porque la finalidad del capitalismo, en cuanto sistema, constituye necesariamente nuestra aniquilaci\u00f3n, en tanto especie. Ya no habr\u00e1 capitalismo con rostro humano. Desde ahora, en caso de continuar habiendo capitalismo, cada vez ser\u00e1 m\u00e1s neofascista. Y he ah\u00ed, aquejados por la desesperanza frente a toda ilusi\u00f3n progresista con que un d\u00eda nos hechiz\u00f3 el capital, pero tambi\u00e9n aquejados por la desesperanza frente a toda ilusi\u00f3n progresista con que un d\u00eda nos hechiz\u00f3 el Estado, es que nos aproximamos al encuentro con nuestra propia verdad. As\u00ed, a pesar del p\u00e1nico y desde el p\u00e1nico mismo, sepamos -y ahora no lo olvidemos- que las izquierdas hemos venido a inventar un <em>mundo otro<\/em> entre los intersticios y los escombros de este mundo.<\/p>\n<p data-parapraph=\"20\">Por <strong>Aldo Bombardiere Castro<\/strong><\/p>\n<p data-parapraph=\"21\">Licenciado y Mag\u00edster en Filosof\u00eda, Universidad Alberto Hurtado. Profesor de la Universidad de Santiago de Chile (Usach).<\/p>\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n<p data-parapraph=\"22\"><a href=\"#_ftnref1\" id=\"_ftn1\"><sup>[1]<\/sup><\/a> \u00a0Para una lectura actual, acotada y precisa sobre las similitudes y diferencias entre fascismos hist\u00f3ricos y neo y postfascismos ver <em><a href=\"https:\/\/antithesi.gr\/?page_id=1375\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">El ascenso del posfascismo<\/a><\/em>, <strong>Antithesi<\/strong> (2025, <strong>Pensamiento y Batalla<\/strong> Ediciones). Para una profundizaci\u00f3n cr\u00edtica y erudita sobre el mismo asunto ver <em><a href=\"https:\/\/www.elciudadano.com\/columnas\/sobre-la-religion-de-la-muerte-de-julio-cortes-morales\/01\/02\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">La religi\u00f3n de la muerte. Post scriptum sobre viejos y nuevos fascismos<\/a><\/em> (2023, <strong>Editorial Tempestades<\/strong>) de <strong>Julio Cort\u00e9s Morales<\/strong>.<\/p>\n<p data-parapraph=\"23\">Fuente <a href=\"https:\/\/www.infolibre.es\/internacional\/ultraderecha-global-saca-pecho-bruselas-atacando-igualdad-migrantes-kast-estrella_1_2139176.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">fotograf\u00eda<\/a><\/p>\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n<pre class=\"wp-block-preformatted\"><em>Las expresiones emitidas en esta secci\u00f3n son de exclusiva responsabilidad de su autor(a) y no representan necesariamente las opiniones de\u00a0<strong>El Ciudadano<\/strong>.<\/em><\/pre>\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n<h4 class=\"wp-block-heading\" id=\"h-sigue-leyendo\"><span id=\"sigue-leyendo\"><em><strong>Sigue leyendo:<\/strong><\/em><\/span><\/h4>\n<figure class=\"wp-block-embed is-type-wp-embed is-provider-el-ciudadano wp-block-embed-el-ciudadano\"\/>\n<\/div>\n<p><script async defer crossorigin=\"anonymous\" src=\"https:\/\/connect.facebook.net\/en_US\/sdk.js#xfbml=1&#038;version=v14.0&#038;appId=91647977268&#038;autoLogAppEvents=1\" nonce=\"oICed85h\" type=\"9ca3f30cf5101e92e8ec520e-text\/javascript\"><\/script><br \/>\n<br \/>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Por Aldo Bombardiere Castro Chile, con sus peculiaridades, constituye un cap\u00edtulo m\u00e1s&hellip;\n","protected":false},"author":1,"featured_media":12513,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"fifu_image_url":"https:\/\/www.elciudadano.com\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/Kast-Abascal.jpg","fifu_image_alt":"","footnotes":""},"categories":[14],"tags":[],"class_list":{"0":"post-12512","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-internacionales-2"},"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/elpregonerodechile.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12512","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/elpregonerodechile.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/elpregonerodechile.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elpregonerodechile.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elpregonerodechile.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=12512"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/elpregonerodechile.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12512\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elpregonerodechile.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/12513"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/elpregonerodechile.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=12512"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/elpregonerodechile.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=12512"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/elpregonerodechile.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=12512"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}