{"id":9377,"date":"2025-11-23T00:31:14","date_gmt":"2025-11-23T00:31:14","guid":{"rendered":"https:\/\/elpregonerodechile.com\/?p=9377"},"modified":"2025-11-23T00:31:14","modified_gmt":"2025-11-23T00:31:14","slug":"recuerdo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elpregonerodechile.com\/?p=9377","title":{"rendered":"Recuerdo"},"content":{"rendered":"<p> \n<\/p>\n<div>\n<p>Por <strong>Esteban Escalona<\/strong><\/p>\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"586\" height=\"600\" alt=\"\" class=\"wp-image-1136358\" src=\"width:197px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/www.elciudadano.com\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/Esteban-Escalona-1.jpg 586w, https:\/\/www.elciudadano.com\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/Esteban-Escalona-1-469x480.jpg 469w, https:\/\/www.elciudadano.com\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/Esteban-Escalona-1-234x240.jpg 234w\" sizes=\"auto, (max-width: 586px) 100vw, 586px\"\/><\/figure>\n<\/div>\n<p>Por la terminal de <em><strong>Staten Island Ferry<\/strong><\/em>, en el extremo sur de <strong>Manhattan<\/strong>, transitan casi setenta mil personas al d\u00eda. La mayor\u00eda, son trabajadores que desembarcan apresurados para luego escabullirse por <strong>Withehall St., Water St., State St.,<\/strong> o deslizarse como liebres en temporada de caza por alguna madriguera del <em>subway<\/em>. Por la tarde, la escena se invierte: las liebres emergen visiblemente agotadas, listas para abordar el <em>ferry <\/em>y llegar a su postergada isla de <strong>Staten Island<\/strong>.<\/p>\n<p>En verano, todo cambia. Son los turistas quienes se apoderan de la terminal y forman largas filas de algarab\u00eda frente a la puerta de embarque n\u00famero uno o tres. Las liebres observan indiferentes a cierta distancia, luego se concentran en el vaiv\u00e9n del ferry que funciona veinticuatro horas. Sus colosales estructuras anaranjadas aparecen y desaparecen del muelle, cargando y descargando los cuerpos que alimentan la imparable maquinaria de la ciudad.<\/p>\n<p>Ajeno a todo eso, entre el vaiv\u00e9n de esas almas proletarias, de toda esa vida atemporal, fugaz y perecedera, se esconde un verso de la poeta <a href=\"https:\/\/www.biografiasyvidas.com\/biografia\/m\/millay.htm\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Edna St. Vicent Millay<\/a>: \u201c<em>all night on the ferry<\/em>\u201d (From \u201cRecuerdo\u201d Edna St. Vincent Millay 1920).<\/p>\n<p>Supongo que nadie lo ha notado. Y no los culpo. Cuelga a unos cuatro metros de altura en el pasillo que tiene vista al <strong>Hudson<\/strong>. Est\u00e1 ah\u00ed, como por accidente. Como todas esas cosas que se improvisan en esta ciudad y que milagrosamente funcionan. No parece un homenaje. Y c\u00f3mo puede serlo si est\u00e1 en un lugar que se pierde entre la prisa y el bullicio de los pasajeros.<\/p>\n<p>Aquella ma\u00f1ana, me di una vuelta muy r\u00e1pida por la terminal buscando la otra parte del poema. No insist\u00ed demasiado. El deber \u2014o la rutina\u2014 me empuj\u00f3 hacia alguna madriguera, rumbo a mi trabajo en <strong>Washington Heights<\/strong>. Durante el trayecto en el tren A, aprovech\u00e9 los breves destellos de <em>wifi<\/em> para buscar informaci\u00f3n del poema. Y me encant\u00f3. <em>Recuerdo<\/em> habla de unos amantes que pasan toda una noche yendo y viniendo en el ferry de Staten Island. A veces con fr\u00edo, otras rodeados de \u201colores a establo\u201d; y, sin embargo, para Edna fueron momentos inolvidables. Ah\u00ed radica su belleza: en la sencillez de lo cotidiano, en c\u00f3mo la compa\u00f1\u00eda de un ser amado puede transformar toda experiencia en poes\u00eda.<\/p>\n<p>Luego vino la pregunta inevitable: \u00bfPor qu\u00e9 se titula <em>Recuerdo,<\/em> en espa\u00f1ol? Continu\u00e9 buscando m\u00e1s informaci\u00f3n sobre Edna St. Vincent Millay y confirm\u00e9 que no se trataba de un error: fue publicado en 1919 en la revista <em><strong>Poetry: A Magazine of Verse<\/strong>, <\/em>con ese t\u00edtulo, <em>Recuerdo.<\/em> Curioso, \u00bfno? Busqu\u00e9 en <strong><em>Wikipedia <\/em><\/strong>y descubr\u00ed que Edna tuvo un amante latinoamericano.<\/p>\n<p>El s\u00e1bado de esa misma semana volv\u00ed a la terminal. Necesitaba descubrir si hab\u00eda m\u00e1s versos dando vueltas por ah\u00ed. Me sent\u00e9 en medio de la gran sala de espera con un vaso de caf\u00e9 y me distraje en un joven moreno que daba vueltas y vueltas convulsionado en alg\u00fan mon\u00f3logo. Vestido con harapos y semi desnudo, su presencia no parec\u00eda incomodar a nadie: los neoyorquinos, curtidos en la miseria urbana, ni se inmutaban. Los turistas, en cambio, lo miraban con sorpresa, como buscando una explicaci\u00f3n que jam\u00e1s les llegar\u00e1. Una mujer vestida con una malla de ballet color rosa y unas rid\u00edculas alas de hada madrina, cantaba <em><a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=J9gKyRmic20&amp;t=1s\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Don\u2019t Dream It\u2019s Over<\/a> <\/em>de <strong>Crowded House<\/strong>, mientras de reojo, miraba su caja de propinas casi vac\u00eda. La ochentera canci\u00f3n me hizo recordar mi hogar en el puerto de <strong>Talcahuano<\/strong>. Aquellas tardes alrededor de la mesa junto a mis padres, mis hermanas y mi abuela. Las bromas, las miradas de cari\u00f1o que se cruzaban entre nuestras conversaciones. El aroma del t\u00e9 de cedr\u00f3n y canela reci\u00e9n hecho, el calor del pan <em>hallulla<\/em> reci\u00e9n horneado, el sabor de la mermelada de membrillo que mi padre hac\u00eda en las tardes de oto\u00f1o. Record\u00e9 a mi hija, la primera vez que estuvimos sentados en esta terminal, hace ya casi cinco a\u00f1os, cuando me divert\u00eda escuch\u00e1ndola decir \u201cEstutua de la Libertad\u201d. La canci\u00f3n termin\u00f3. Los aromas y el amor desaparecieron. Comenc\u00e9 a observar a mi alrededor, como despabil\u00e1ndome de los recuerdos y buscando m\u00e1s versos de ese poema. Pero las puertas se abrieron y los pasajeros se embarcaban. Me embarqu\u00e9 junto a ellos, rumbo a Staten Island, donde siempre me espera <strong>Aur\u00e9lie<\/strong>.<\/p>\n<p>He pensado mucho en el poema <em>Recuerdo <\/em>y en el poder transformador de la compa\u00f1\u00eda. Esos momentos junto a mi familia y mis amigos, en <strong>Chile<\/strong>. Caminando junto a mi hija por las ruidosas calles de <strong>Nueva York<\/strong>, o entrando a intrincados negocios llenos de curiosidades. Siempre atentos, siempre sorprendi\u00e9ndonos con una ciudad que no se cansa de entregarnos algo de lo suyo.<\/p>\n<p>Caminar es recordar.<\/p>\n<p>Esto lo aprend\u00ed de mi padre, con quien recorr\u00edamos los cerros de Talcahuano todos los fines de semana. Entonces, recuerdo que me hablaba sobre su padre. La voz c\u00e1lida de sus palabras cuando me relataba su vida en la cordillera de la costa y del dolor que le provoc\u00f3 su temprana muerte, cuando apenas ten\u00eda diez a\u00f1os. Ahora, eso de caminar y observar se ha traspasado a mi hija, pero en un paisaje urbano. Lo hacemos amenizando nuestros pasos con esas \u201chistorias locas\u201d que inventamos para re\u00edrnos. Es hermoso ver como parte de mi padre vive en la mirada traviesa de mi ni\u00f1a.<\/p>\n<p>Desde que descubr\u00ed ese traspapelado verso, le propuse a Aur\u00e9lie hacer el viaje de noche por el ferry, as\u00ed como Edna y su amante secreto. Comprar una botella de vino franc\u00e9s, algunos quesos, aceitunas y programar algunas canciones de <a href=\"https:\/\/mcnbiografias.com\/app-bio\/do\/washington-dinah\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Dina Washington<\/a> y <strong>Ella Fitzgerald<\/strong> en <strong><em>Spotify<\/em><\/strong>. Pens\u00e9 que pod\u00eda ser una aventura prodigiosa. Pero por cansancio, olvido o simple pereza, nunca lo hicimos.<\/p>\n<p>Hasta que sucedi\u00f3 una noche de s\u00e1bado del mes de marzo.<\/p>\n<p>Aquella noche, inesperadamente cerraron a la una de la madrugada el <em><strong>Village Works<\/strong> <\/em>\u2014un <em>bookstore<\/em> que generalmente cierra a las dos de la ma\u00f1ana\u2014 y me fui a la esquina, en el <strong>Rays\u2019s Pizzas<\/strong>, a comer algo para no llegar a la cama con el est\u00f3mago vac\u00edo. Eran cerca de la una y treinta de la madrugada, cuando buscaba una servilleta para limpiarme la boca y observaba a una pareja de enamorados, que record\u00e9 el ferry de Staten Island.<\/p>\n<p>Decid\u00ed hacer el recorrido yo solo.<\/p>\n<p>Creo que eran las dos y treinta cuando me embarqu\u00e9 en el ferry bautizado como <em><strong>John A. Noble<\/strong><\/em>. Era tan peque\u00f1o, que pude contar todos los pasajeros que estaban a bordo de una sola vez: setenta y dos personas algo pasadas de copas. Me sent\u00e9 junto a la ventana. Cuando los motores arrancaron, el viejo armatoste de acero se remeci\u00f3 de tal forma que pens\u00e9 que se iba a desarmar en el camino. A medida que se adentraba a la bah\u00eda, las animadas conversaciones se fueron apagando, las risas disminuyendo. Y luego, todos nos quedamos dormidos.<\/p>\n<p>Al llegar a Staten Island alguien de la tripulaci\u00f3n me despert\u00f3. Baj\u00e9 r\u00e1pidamente para tomar el ferry que regresaba a Manhattan. Me embarqu\u00e9 y esta vez me qued\u00e9 dormido antes de intentar, siquiera, contar a las personas. Al llegar a Manhattan me despert\u00e9 por el golpe del casco contra el muelle. Decepcionado por la experiencia en el ferry, me levant\u00e9 pensando en mi cama. Los pocos pasajeros \u2014no m\u00e1s de veinte en total\u2014 comenzamos a desembarcar cabizbajos y visiblemente cansados. A diferencia de otras veces, esa noche salimos por el pasillo que tiene vista al <em><strong>East River<\/strong><\/em>. Mir\u00e9 por el iluminado puente de <strong>Brooklyn<\/strong>, y cuando me dispon\u00eda a ponerme la capucha de mi <em>hoody<\/em>, fue esa noche que encontr\u00e9 otro verso del poema:<\/p>\n<p><em>we were very tired, we were very merry- we had gone back and forth\u2026<\/em><\/p>\n<p>Estaban a unos cinco metros de altura en un letrero descolorido. Sent\u00ed una cansada alegr\u00eda, de quien descubre un secreto que ya no tiene \u00e1nimos de compartir. Me saqu\u00e9 unas fotos. Nadie m\u00e1s se detuvo o siquiera levant\u00f3 la mirada para leerlo.<\/p>\n<p>Desde aquel d\u00eda cada vez que salgo de la terminal de Staten Island me detengo a leer esos versos. Es un ritual literario. Una forma de honrar a Edna y a la memoria. A veces pierdo mi tiempo mirando a las dem\u00e1s personas, con la esperanza de ver sus miradas sorprendidas al descubrir ese verso, pero siempre es lo mismo. A nadie le importa. Otras veces, pienso que hay m\u00e1s versos escondidos por la terminal y observo todos los rincones. Recuerdo un verso de <a href=\"https:\/\/www.biografiasyvidas.com\/biografia\/w\/whitman.htm\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Whitman<\/a> que dice: \u201cNada se pierde realmente, ni puede perderse\u2026\u201d y es cierto. Tal vez los versos de <em>Recuerdo<\/em> est\u00e1n ah\u00ed s\u00f3lo para quienes, como Edna, alguna vez se atrevieron a mirar la ciudad con asombro o nostalgia.<\/p>\n<p>Ahora que escribo todo esto, recuerdo a mi hija y solo quisiera abrazarla. Preguntarle c\u00f3mo estuvo su d\u00eda, oler sus cabellos, decirle algo que la haga re\u00edr o simplemente caminar por la ciudad de la mano. Con el pasar de los a\u00f1os, las formas de los recuerdos se transforman en actos inciertos, inapropiados quiz\u00e1s. Aparecen cuando solo quiero echarme a dormir pensando en el futuro.<\/p>\n<p>Por <strong>Esteban Escalona<\/strong><\/p>\n<p><em>Escritor urbano radicado en Nueva York.<\/em><\/p>\n<p>Manhattan, junio 20 de 2025<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.estebanescalonaescritor.com\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Sitio web del autor<\/a>.<\/p>\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n<h4 class=\"wp-block-heading\" id=\"h-sigue-leyendo\"><span id=\"sigue-leyendo\"><em><strong>Sigue leyendo:<\/strong><\/em><\/span><\/h4>\n<figure class=\"wp-block-embed is-type-wp-embed is-provider-el-ciudadano wp-block-embed-el-ciudadano\"\/>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n<p><script async defer crossorigin=\"anonymous\" src=\"https:\/\/connect.facebook.net\/en_US\/sdk.js#xfbml=1&#038;version=v14.0&#038;appId=91647977268&#038;autoLogAppEvents=1\" nonce=\"oICed85h\" type=\"a54e653760f1645448729649-text\/javascript\"><\/script><br \/>\n<br \/>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Por Esteban Escalona Por la terminal de Staten Island Ferry, en el&hellip;\n","protected":false},"author":1,"featured_media":9378,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"fifu_image_url":"https:\/\/www.elciudadano.com\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/New-York-barcaza.jpg","fifu_image_alt":"","footnotes":""},"categories":[14],"tags":[],"class_list":{"0":"post-9377","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-internacionales-2"},"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/elpregonerodechile.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/9377","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/elpregonerodechile.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/elpregonerodechile.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elpregonerodechile.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elpregonerodechile.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=9377"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/elpregonerodechile.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/9377\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elpregonerodechile.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/9378"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/elpregonerodechile.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=9377"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/elpregonerodechile.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=9377"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/elpregonerodechile.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=9377"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}