El bencinazo anunciado por el gobierno de José Kast no solo golpea el bolsillo de los hogares: también expone una contradicción política difícil de esquivar. Mientras Hacienda apeló a la “estrechez fiscal” para justificar el alza, desde la oposición acusaron al Ejecutivo de descargar sobre la ciudadanía una crisis que antes el propio ultraderechista utilizó para atacar a otros gobiernos.
El alza —que alcanzará los $370 por litro en gasolina de 93 octanos y hasta $580 en diésel— se aplicará a partir de este jueves, tras la activación del Mecanismo de Estabilización de Precios de los Combustibles (MEPCO). Desde el Ministerio de Hacienda justificaron la decisión señalando que “el estado de las finanzas públicas impide hacer frente al enorme impacto de los precios internacionales del petróleo”.
Sin embargo, esa explicación ha sido ampliamente cuestionada por sectores de la oposición y exautoridades económicas, quienes sostienen que el argumento de la “estrechez fiscal” ha sido utilizado históricamente por gobiernos de derecha para limitar el rol del Estado y ajustar el gasto social. En esa línea, apuntan a que sí existen herramientas fiscales —y precedentes recientes— que permitirían amortiguar este tipo de alzas sin trasladar de forma directa el costo a la ciudadanía.
Más allá de la explicación técnica, la medida reabre además una contradicción política que la oposición no tardó en poner sobre la mesa: el propio José Kast utilizó en el pasado el precio de los combustibles como argumento para criticar a gobiernos anteriores.
El bencinazo de Kast y la contradicción política
Durante su etapa como opositor, Kast cuestionó públicamente el alza en los combustibles, incluso mediante registros en estaciones de servicio. Hoy, ya en La Moneda, su gobierno opta por ajustar los precios internos en línea con el mercado internacional, argumentando falta de espacio fiscal para sostener subsidios.
En ese contexto, el diputado del Frente Amplio Gonzalo Winter apuntó directamente a este cambio de posición: “Cuando era opositor, Kast grababa videos al lado de bencineras culpando a Boric por el precio de los combustibles. Omitía la influencia de la invasión rusa a Ucrania. Hoy su gobierno anuncia alza de $370 en bencina y $580 en diésel”.
El parlamentario agregó que “siempre hubo factores externos” y advirtió que la transición energética “no puede hacerse trasladando el costo inmediato a las familias”.
Cuando era opositor, Kast grababa videos al lado de bencineras culpando a Boric por el precio de los combustibles. Omitía la influencia de la invasión rusa a Ucrania.
Hoy su gobierno anuncia alza de $370 en bencina y $580 en diésel.
Siempre hubo factores externos. El petróleo… pic.twitter.com/xK6WjAbTDB
— Gonzalo Winter 🇨🇱 (@gonzalowinter) March 24, 2026
Golpe al bolsillo: el costo lo absorben los hogares
El bencinazo de Kast tiene efectos que van más allá de la carga de combustible. El aumento impacta directamente en el transporte diario, pero también en el precio de bienes y servicios, generando presión sobre el costo de la vida.
Desde la oposición, el diputado del Frente Amplio, Ignacio Achurra, fue enfático al señalar: “Gobierno del Presidente Kast ha decidido darle la espalda a las familias chilenas y traspasarle los costos de la crisis energética mundial. De manera inédita, la bencina subirá bordeando los 400 pesos, afectando directamente a la clase media”.
Achurra agregó que el Ejecutivo “la está dejando a merced de los vaivenes del mercado”, cuestionando la decisión de no utilizar herramientas estatales para amortiguar el impacto.
El Gobierno del Presidente Kast ha decidido darle la espalda a las familias chilenas y traspasarle los costos de la crisis energética mundial. De manera inédita, la bencina subirá bordeando los 400 pesos, afectando directamente a la clase media.
Estamos frente a un Gobierno…
— Ignacio Achurra Díaz (@IgnacioAchurra) March 24, 2026
Oposición acusa “traspaso del ajuste”
Las críticas no se limitaron a un solo sector. El diputado del Partido Socialista, Daniel Manouchehri, calificó la medida como un golpe directo a la ciudadanía: “El bencinazo de Kast es un portazo en la cara a los chilenos. Decidió subirle de golpe la bencina, el pan y el costo de la vida a millones de familias”.
El bencinazo de Kast es un portazo en la cara a los chilenos. Decidió subirle de golpe la bencina, el pan y el costo de la vida a millones de familias.
La cuenta de la guerra, que apoya Kast, no la deben pagar los chilenos. pic.twitter.com/2MNjRRyKhd— Daniel Manouchehri (@danimanouchehri) March 24, 2026
En la misma línea, el diputado del Frente Amplio, Jaime Bassa, apuntó a una dimensión estructural del problema: “La derecha todavía cree en la teoría del chorreo, pero sabemos que eso nunca ocurre: los costos de las rebajas de impuestos a los ricos, así como el aumento del costo de la vida, sólo lo paga la clase media y quienes viven de sus ingresos, no quienes viven de sus rentas”.
La derecha todavía cree en la teoría del chorreo, pero sabemos que eso nunca ocurre: los costos de las rebajas de impuestos a los ricos, así como el aumento del costo de la vida, sólo lo paga la clase media y quienes viven de sus ingresos, no quienes viven de sus rentas. https://t.co/QxLjAxP1kg
— Jaime Bassa (@Jaime_Bassa) March 24, 2026
Por su parte, el diputado independiente con cupo del Partido Comunista, Gustavo Gatica Villarroel, cuestionó la conducción del Ejecutivo frente a la crisis: “Gobernar no es traspasarle el costo a la gente. Es anticipar, gestionar y amortiguar las crisis. Subir la bencina de golpe no es conducción es falta de liderazgo”.
Gobernar no es traspasarle el costo a la gente. Es anticipar, gestionar y amortiguar las crisis. Subir la bencina de golpe no es conducción es falta de liderazgo.#LaCrisisLaPagaElPueblo
— Gustavo Gatica Villarroel (@GustavoGaticaV) March 24, 2026
Desde el gobierno, la justificación vuelve a apoyarse en la idea de una supuesta estrechez fiscal: según Hacienda, no existiría margen suficiente para sostener subsidios sin comprometer las finanzas públicas. Bajo esa lógica, el uso del MEPCO permite ajustar rápidamente los precios internos al comportamiento internacional del petróleo. Sin embargo, esa tesis ha sido rebatida por sectores de la oposición y exautoridades del gobierno anterior, que ven en este argumento una coartada habitual de la derecha para limitar la intervención estatal y trasladar a las familias el costo de la crisis.
El paquete de medidas anunciado por el Ejecutivo —que incluye congelamiento de tarifas en el transporte público, apoyo a taxis y colectivos, y subsidios a la parafina— busca amortiguar parte del impacto. Sin embargo, las ayudas son focalizadas y temporales, y dejan fuera a amplios sectores que también cargarán con el alza: automovilistas particulares que usan su vehículo para trabajar, familias de comunas periféricas y zonas rurales con baja conectividad, trabajadores de reparto y plataformas, pequeñas y medianas empresas con altos costos de traslado, y hogares que, sin recibir compensación directa, igualmente enfrentarán un aumento en transporte, servicios y productos básicos.
Quién gana, quién pierde y la señal política
El escenario que deja el bencinazo de Kast muestra un reparto desigual de sus efectos.
Entre quienes pierden se encuentran los hogares, especialmente de clase media y sectores populares, que verán incrementados sus gastos cotidianos. También se ven afectados trabajadores que dependen del transporte y regiones donde la movilidad es más costosa.
Con todo, el alza de los combustibles no solo encarece la vida cotidiana. También expone una contradicción de fondo: el mismo Kast que antes grababa videos en la bomba para responsabilizar a otros, hoy gobierna descargando sobre las familias el peso de una crisis que asegura no poder contener.
Al final, el debate no será únicamente sobre bencina o diésel. Será sobre el tipo de Estado que defiende este gobierno y sobre una pregunta incómoda, pero decisiva: por qué, cada vez que la derecha habla de estrechez fiscal, la cuenta termina llegando al bolsillo de la gente.