renuncia al gas ruso encarece la energía y dispara cierres

La industria química alemana e crisis ya no es un diagnóstico reservado a los analistas: cierres de plantas, recortes de personal y ventas de activos se multiplican tras el encarecimiento de la energía y los costos del CO₂. El golpe se siente con fuerza en las regiones del Rin y el Ruhr, donde sindicatos y autoridades alertan por el empleo.

Según la información difundida por la prensa alemana, grandes empresas del rubro han reducido operaciones o cerrado instalaciones ante un cuadro que combina precios energéticos altos y tasas por emisiones más exigentes que en otras zonas del mundo. La competencia asiática —con energía más barata y sin cargos equivalentes por CO₂— profundiza la desventaja.

En este escenario, el SPD de Renania del Norte-Westfalia exige flexibilizar temporalmente el sistema de comercio de derechos de emisión (ETS) o suspenderlo mientras dura la emergencia. El objetivo es evitar la desindustrialización de un clúster que considera entre los más modernos y ecológicos del mundo, pero hoy presionado por sus costos estructurales.

A su vez, en los últimos meses, Ineos, BP, Shell y Evonik comunicaron cierres o desinversiones. Entre los movimientos más sensibles destaca que BP evalúa vender Ruhr Oel GmbH, propietario de una refinería en Gelsenkirchen con cerca de 2.000 trabajadores. Para el tejido industrial del Rin-Ruhr, cada plan de ajuste se traduce en empleos e inversión comprometidos.

La macro no ayuda: recesión y energía más cara tras el fin del gas ruso

La economía alemana cerró 2024 con una caída del PIB de 0,2%, segundo año consecutivo de retroceso, en gran parte por el shock energético que siguió a la renuncia al gas ruso. Con la electricidad y el gas más caros, la química —intensiva en energía— fue uno de los primeros termómetros en marcar la fiebre.

¿Qué piden las empresas? Alivios temporales en el costo del CO₂ (ETS) para evitar cierres definitivos; energía a precios competitivos y contratos estables para planificar inversiones; y políticas anti-fuga de carbono que emparejen la cancha frente a Asia, EE.UU. y Medio Oriente.

El corazón químico alemán sostiene decenas de miles de empleos directos y una extensa cadena de valor en fármacos, plásticos, fertilizantes y materiales avanzados. Sin un puente regulatorio y energético, la reconversión podría derivar en cierres irreversibles y pérdida de capacidad tecnológica.



Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

You May Also Like

Una ventana hacia la descentralización fiscal

Por María Elena Rubilar Muñoz, consejera regional de Marga Marga y presidenta…

Una oportunidad para el debate sobre ahorro fiscal y reforma previsional

Por Miguel Ángel Rojas Pizarro En Chile todavía quedan temas que se…

Soberanía, capital, dependencia

Una de las ideas más difundidas por estos días es que con…

Soberanía alimentaria en tiempos de crisis

Por Gonzalo Morales En un mundo donde una guerra, una sequía extrema…